El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles planes para imponer aranceles generalizados contra todos los países del mundo, alegando que “nuestro país ha sido saqueado, pillado, violado, expoliado” por otras naciones.
“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, dijo Trump en declaraciones en la Casa Blanca. “Pero eso ya no va a suceder más”, añadió.
El mandatario ha prometido que los empleos manufactureros regresarán a Estados Unidos como resultado de los impuestos, pero sus políticas corren el riesgo de causar una desaceleración económica repentina, ya que los consumidores y las empresas podrían enfrentar fuertes aumentos de precios en automóviles, ropa y otros bienes .
Los aranceles se suman a otros impuestos similares de impuestos del 25% sobre las importaciones de automóviles; gravámenes contra China, Canadá y México, y aranceles ampliados sobre el acero y el aluminio.
Trump también ha impuesto aranceles contra países que importen petróleo de Venezuela y planea impuestos de importación separados sobre medicamentos, madera, cobre y chips de computadora.
¿Por qué Trump comienza esta “guerra comercial” contra el mundo?
Ninguna de las señales de advertencia sobre un mercado de valores en picada o que el sentimiento del consumidor se haya vuelto sombrío ha hecho que el gobierno dude públicamente de su estrategia.
El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, ha indicado que los nuevos aranceles recaudarán 600,000 millones de dólares anualmente, lo que sería el mayor aumento de impuestos desde la Segunda Guerra Mundial.
Vietnam recibirá aranceles del 46%.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo a los legisladores que los aranceles serían limitados y podrían ser negociados a la baja por otros países, según la oficina del representante Kevin Hern.
Es casi seguro que los importadores transfieran parte del costo de los impuestos a los consumidores. El Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale estima que un arancel universal del 20% costaría al hogar promedio entre 3.400 y 4.200 dólares adicionales.
La premisa del gobierno republicano es que los fabricantes aumentarán rápidamente la producción nacional y crearán nuevos empleos en fábricas.
Basándose en la posibilidad de aranceles amplios del 20% que han sido planteados por algunos asesores de la Casa Blanca, la mayoría de los análisis ven una economía trabada por precios más altos y estancamiento. El crecimiento económico de Estados Unidos, medido por el producto interno bruto, sería aproximadamente un punto porcentual más bajo, y la ropa, el petróleo, los automóviles, la vivienda, los comestibles e incluso los seguros costarían más, según el análisis del Laboratorio de Presupuesto.
Los aranceles son decisión unilateral de Trump
Trump estaría aplicando estos aranceles de manera unilateral, ya que tiene formas de hacerlo legalmente sin la aprobación del Congreso. Eso facilita que los legisladores y los responsables de políticas demócratas critiquen al gobierno republicano si la incertidumbre expresada por las empresas y el sentimiento del consumidor en declive son, de hecho, señales de problemas por venir.
La representante demócrata Suzan DelBene, del estado de Washington, dijo que los aranceles son “parte del caos y la disfunción” que se está generando en el gobierno de Trump. DelBene enfatizó que Trump no debería tener la autoridad exclusiva para aumentar los impuestos como pretende sin obtener la aprobación de los legisladores, y señaló que hasta ahora los republicanos han sido “ciegamente leales”.
“El presidente no debería poder hacer eso”, dijo DelBene. “Este es un aumento masivo de impuestos para las familias estadounidenses, y es sin un voto en el Congreso... El presidente Trump prometió en la campaña que reduciría los costos desde el primer día. Ahora dice que no le importa si los precios suben; ha roto su promesa”.
Incluso los republicanos que confían en los instintos de Trump han reconocido que los aranceles podrían afectar una economía con una tasa de desempleo saludable del 4,1%.
“Veremos cómo se desarrolla todo”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. “Puede ser complicado al principio. Pero creo que esto tendrá sentido para los estadounidenses y ayudará a todos los estadounidenses”.
Socios de Estados Unidos contestarán con sus tarifas
Los socios comerciales tradicionales están preparando sus propias contramedidas. Canadá ya ha impuesto algunas en respuesta a los aranceles del 25% que Trump vinculó al tráfico de fentanilo.
En respuesta a los aranceles sobre el acero y el aluminio, la UE impuso aranceles sobre bienes estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros (28.000 millones de dólares estadounidenses), incluyendo el bourbon, lo que llevó a Trump a amenazar con un arancel del 200% sobre el alcohol europeo.
Muchos aliados sienten que han sido arrastrados a una confrontación por Trump, quien rutinariamente dice que amigos y enemigos básicamente han estafado a Estados Unidos con una mezcla de aranceles y otras barreras comerciales.
“Europa no ha iniciado esta confrontación”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “No necesariamente queremos tomar represalias, pero, si es necesario, tenemos un plan sólido para tomar represalias y lo usaremos”.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, una admiradora de Trump, repitió el miércoles su llamado para evitar una guerra comercial entre la UE y Estados Unidos, señalando que afectaría a las dos partes y tendría “fuertes” consecuencias para la economía de su país.